Movimiento y Experiencia
de las Emociones

%201.jpg)
Resumen
El Método de Integración Cognitivo-Corporal (MICC) es una práctica contemplativa basada en el movimiento, cuyos fundamentos teóricos provienen de la biología del conocer (Maturana & Varela, 1984). La práctica MICC ha demostrado aumentar la capacidad adaptativa de las personas a los cambios emocionales (Vásquez-Rosati et al., 2017) y tener efectos positivos sobre la sintomatología depresiva de las personas, el estrés percibido y la conciencia corporal a través de indicadores en primera y tercera persona (investigación postdoctoral de Vásquez-Rosati). La práctica MICC busca desarrollar en las personas: 1) percepción propioceptiva, 2) movimiento intencional de focos y división de la atención, y 3) sincronización de movimientos físicos y atencionales específicos de cada emoción básica: miedo, rabia, alegría y tristeza.
La hipótesis de trabajo de la práctica MICC es que a través del entrenamiento de la atención a las sensaciones corporales y la práctica recurrente de las sinergias musculares de las emociones básicas, se restauran o actualizan las correlaciones sensoriales y motoras subyacentes a cada emoción básica: a) aumentando la plasticidad emocional, entendida como la capacidad de moverse más fácilmente entre emociones de acuerdo a los contextos, y b) aumentando el repertorio de comportamientos posibles para un acoplamiento eficaz y en bienestar con el entorno. Para probar esta hipótesis, primero es necesario demostrar que las secuencias de movimientos que activan los músculos propuestos se corresponden con la experiencia de las emociones básicas de miedo, rabia, alegría y tristeza.
El MICC ha diseñado secuencias específicas de movimientos con cualidades únicas de cada emoción. En esta investigación, queremos responder si existe una relación entre la activación de los músculos clave de cada emoción básica y la experiencia subjetiva de los individuos. Para ello, mediremos la actividad muscular y la cinemática de los movimientos implicados en las emociones de tristeza, miedo, rabia y alegría con sensores de electromiografía inalámbricos y software de captura de movimiento, además de entrevistas microfenomenológicas sobre la experiencia de realizar cada secuencia de movimientos.
Los resultados de esta investigación nos permitirán profundizar en los mecanismos que subyacen a la práctica de MICC y cómo esta práctica tiene un impacto positivo en la salud psico-corporal de las personas. También podremos proponer nuevos mecanismos de regulación emocional que incorporen no sólo la fisiología del sistema nervioso central y autónomo sino también del sistema nervioso periférico.